Friday, September 7, 2007

Pero qué plancha... ( o satanás me obligó a hacerlo)

no otra vez!
Hablando del niñito del yogurt, ayer me encontré con él. Le conté que había estado pensando en los Gold que me dejaba en la puerta en las mañanas, y me contestó: "y te acuerdas cuando me acusaste a mi mamá porque según TÚ yo estaba saliendo con otra niña????" Ah no, qué vergüenza, ya ni me acordaba de todas las ridiculeces que hacía yo cuando era más chica.

Normalmente no me caracterizo por hablar tonteras, pero ante la presencia del ser amado siempre se me escapaba alguna tontera. Incluso cuando el lado derecho de mi cerebro se esforzaba por hacerme reaccionar, yo me hacía la sorda y siempre terminaba con alguna escena vergonzosa.

Después de la plancha con el niñito del yogurt, me junté con mis amigas y estuvimos recordando -con horror- todas las tonteras que hacíamos cuando nos gustaba alguien. Nos dio vergüenza de solo recordar las ridiculeces gratuitas a las que nos exponíamos cuando nos gustaba alguien.

Cuando estaba en el colegio estaba enamorada de Pablito G.

Pablito G. era lindo, precioso, simpático pero no me daba ni la hora. Entonces yo, jurando que con esto ahora sí que me pescaba- no encontré nada mejor que dejarle una carta de amor en la reja de su casa. REWIND! <- <- <- <- <- <- sí, le dejé UNA CARTA DE AMOR EN LA REJA DE SU CASA! qué vergüenza! con esquela rosada -especialmente escogida- y todo lo demás.

Haber cometido tremenda tontera hace tantos años no sería nada, podría hasta haber quedado en el olvido (bueno... mis amiguis se encargan de recordármelo de vez en cuando), pero hace un tiempo me encontré con Pablito G... y adivine señor lector qué fue lo primero que me dijo: "todavía tengo guardada la cartita que me mandaste, te acuerdas??????" HO-RROR!!!!! habían pasado mil años y él todavía se acordaba. Ahora Pablito es fiscal y aparece a cada rato en la tele, y cada vez que lo veo me acuerdo de la famosa carta y me muero de la vergüenza.

Eso es solo parte del largo historial de estupideces que hacíamos en esos años. Éramos capaces de estar toda la tarde buscando en la guía de teléfonos para identificar el domicilio del ser amado. También teníamos la patudez de llamar por teléfono a la casa del pretendido solo para "escuchar su voz" y luego colgar. Pendeeeejas....

Mi amiga M (sorry, pero pidió anonimato), patuda desde chica, fue la primera en tener licencia de conducir, con lo cual podíamos "pasar casualmente" por la casa del jovencito en cuestión, solo con el fin de verlo o encontrarse con él. Incluso una vez fue capaz de subir a Jaime, (mi ex-pololo, surfer dude que no servía para nada más que eso) al auto y raptarlo y llevarlo a Con Con, solo para que yo lo viera. También jugábamos a ser Cagney & Lacey y esperabamos escondidas en el auto afuera de la casa de Jorge y el Cucho para saber qué hacían los días en que no salían con nosotras.

Y no solo de pendeja lo hacía todo mal.

Yo salía con Javier, un tipo regio que me encantaba. Una vez estábamos bailando, y me dijo "qué rico tu perfume, es nuevo?" y qué le contestó la muy pastel???? "Sí, es nuevo, tiene olor a hierbas y por eso lo elegí, como a tí te gusta la yerba" trágame tierra!!!! cómo se me ocurre decirle eso!!! claro, él se rió, pero debe haber pensado que yo era muy pero muy tontona.

Me enamoré de Jalil Riff cuando tenía 16 años, y se convirtió en mi pololo unos años después, cuando las vueltas de la vida nos llevaron a ser compañeros de curso en la universidad. La primera vez que lo ví no sabía ni su nombre, pero en la revista del colegio de una amiga lo encontré en la foto de su curso. Cuando pololeábamos nos llevábamos tan bien, era mi mejor amigo y no necesitabamos ni hablar para entendernos. Yo estaba enamoradísima y él era, bueno, es, el ser más dulce que existe. Pero una vez más, mi inmadurez y estupidez me llevaron a enojarme por una tontera, pero tontera-tontera de cabra chica celosa. Mala la decisión, porque después de ese verano, cuando quise buscarlo de nuevo, ya me había reemplazado por otra. Haber esperado tanto y echarlo a perder así no tiene perdón. Ya estaba en la Universidad, así que tan pendeja no era, pero seguía igual de gansa.


Fui testigo de muchas de las tonteras de mis amigas también, como olvidar por ejemplo cuando M. le propinó el mejor combo de su vida a su entonces novio, Cristian, en pleno centro de viña en una calurosa tarde de verano y ante la presencia de turistas y público en general. O cuando la Claudia, extraña compañera de curso, decidió comerse una hoja de cuaderno con el nombre de su amado para "que él se enamorara de ella". Demás está decir que el tipo jamás le dio bola y no se la iba a dar aunque se comiera una resma de papel completa.

Menos mal que han pasado los años, menos mal que crecí. Menos mal que ya no hago ese tipo de tonteras, porque al parecer todo el mundo se acuerda. O sea, igual antes la tontera me seguía traicionando y al principio el pobre B. tuvo que aguantar varias que mejor ni cuento. Es una suerte que me adore y todavía me aguante, si es tan lindo. Ojalá pudiera aplicar el sistema del haitiano de Héroes para borrarles la memoria a todos y que ni se acordaran de lo pasado.

Por suerte no estoy sola, me consta que mis amigas hacían el mismo tipo de tonteras que hacía yo. ¿Ustedes también hicieron cosas tan tontas como éstas antes o aún las hacen? Bueno, por lo menos uno se puede reír después, para verle el lado positivo a las cosas, porque no me queda otra.

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