Tuesday, October 9, 2007

Quieres pololear conmigo?


Hay algo más lindo que esas tres palabras? Aunque usted no lo crea, se está perdiendo la costumbre de hacer la noble pregunta, y esto no es de ahora, cuando estaba en la U ya era una pregunta escasa y me imagino que ahora se hace mucho menos.

Quién no ha soñado con que su amado llegue, se arrodille y haga la pregunta mágica? o como en las películas gringas, cuando en medio del partido y a estadio lleno, la pantalla gigante muestre la imagen llena de corazones que dice "fulanita de tal, will you marry me?" y aparezca él con un anillo? (ojo, eso pasa de verdad, no solo en las películas.)

A algunos tal vez les parezca ñoño estar pidiendo pololeo, pero lo que para algunos puede ser obvio, para otros no lo es tanto.

O sea, no era muy entretenido estar saliendo con alguien sin saber en qué estado estaba la relación. Había que esperar el "encuentro" con alguien para escuchar el siempre esperado "te presento a mi POLOLA". Ahí uno recién daba el respiro final, el alivio, ese suspiro de "ah, no soy la de turno no más, soy la po-lo-la.

Además, ser la polola abría una serie de puertas: ibas a la casa de tu pololo, te hacías amigui de suegris y/o hermana, tu pololo iba a tu casa y ahora te dejaban salir porque "tu pololo te viene a dejar y es responsable".

En la vida no hay muchos momentos tan lindos como ese. Yo tenía un pololo que de romántico no tenía nada, y ante la falta de pregunta y como a los 2 meses de estar en lo que yo creía "pololeo" le exigí que me preguntara. Y tan lindo él, se apoyó en una rodilla y todo, y me dijo: quieres pololear conmigo?

Lindo, sí. Pero yo lo obligué a preguntar, y así no vale.

Todo esto a raíz de que una amiga me confesó que a ella nunca le había pedido pololeo. Me sorprendió, porque no me lo había imaginado. Pero cómo? Y todos tus pololos? le pregunté.

Si, he tenido varios pololos, PERO NINGUNO ME PREGUNTÓ SI YO QUERÍA POLOLEAR, y a mí lo que más me gustaría es que un hombre me hiciera esa pregunta- me dijo con cara de pena.

Y ahí me dí cuenta que es importante que a uno le pidan pololeo. Tal vez yo no le dí la importancia que ella le dio en su momento, pero haciendo una mini encuesta entre mis amigas, a todas nos pidieron pololeo varias veces, desde ese niñito medio nerd del colegio al que le dijimos no con cara de "cómo se te ocurre preguntarme eso, qué asco" hasta a quienes nos movían el piso y les dijimos SÍÍÍÍÍÍÍ de inmediato. Y me dio pena por mi amiga. Toda mujer tiene derecho a vivir un momento romántico como ese. Para mí nunca va a pasar de moda, sin importar si el pololeo se acaba o termina en matrimonio, uno nunca se olvida del momento especial en que todo empezó.

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